Don Juan, trabaja con ésta tradición costarricense desde sus once años. Durante su adolescencia trabajó en una fábrica de café, empleo que abandonó después de unos años, cuando decidió volver a su pueblo natal, para trabajar en lo que hacía sentir su vida más emocionante y plenamente feliz. Comenzó a hilar cabuya. Con los años construyó una trayectoria que dejará huella e historia en el corazón de cada una de las personas que adquieren una de sus piezas.
NAVEGANDO POR EL PROCESO DE UNA BOLSA DE CABUYA