Cruda Vol II /30/200
"Ésta cápsula reflejo de la Costa Rica que me vió crecer; rodeada de naturaleza y sencillez. Creando mis mejores mejores memorias, caminando descalza entre arena, potrero y hojas secas cerca del río - viviendo con la convicción misma de mí propia verdad. Es un recordatorio de que al igual que la naturaleza, volveremos a nuestras raíces para florecer."-Mabe
Esta colección nació como una travesía profundamente humana. Un camino que inició con la intención de explorar el mundo de los tintes naturales originarios del territorio índigena Boruca de Costa Rica, de la mano de Doña Marina, cuya sabiduría ancestral sembró la primera chispa de este proyecto. Su partida transformó el rumbo de ésta cápsula y nos recordó que la creación también significa honrar los ciclos naturales de la vida.
A partir de ese giro, la colección encontró una nueva dirección, profundamente guiada por nuestras raíces costarricenses. Los colores, formas y simbolismos de la carreta típica —ícono de identidad y tradición— se convirtieron en el corazón de esta edición. La idea original no desapareció: se transformó, se expandió y regresó a su centro, a la herencia cultural que nos sostiene.
Desde ahí, cada pieza tomó vida a través de manos que también resguardan historia: algunas fueron bordadas con dedicación minuciosa, y otras estampadas con tintes naturales por una familia costarricense cuya práctica sigue conectada con la tierra y la tradición. Cada gesto, cada técnica y cada aprendizaje se integró para mantener viva la esencia de Cruda: celebrar lo artesanal, lo intuitivo y lo auténticamente nuestro.
Esta colección es un testimonio del proceso, de las personas que la hicieron posible. Un homenaje a la memoria, a la resiliencia creativa y a la riqueza cultural que habita en nuestras raíces. Hecha desde el amor para ser compartida con cada uno de ustedes.
Gracias por acompañar esta historia tan real como honesta, y por ser parte de nuestra evolución. — Mabe
Los colores de esta cápsula son un tributo a los matices que nacen de la tierra misma: una paleta rica y profunda que refleja la conexión eterna entre el ser humano y la naturaleza.
Raíces de Color
Café
El color café terroso de esta pieza proviene de la corteza del árbol de nance + sus cenizas. El nance es un fruto pequeño y redondo, que cambia de amarillo a naranja al madurar. Es dulce con un toque ácido y se utiliza tanto en la gastronomía como en la medicina tradicional costarricense.
Estos colores no son artificiales, son el reflejo puro de la naturaleza, impregnados con la esencia misma de la tierra. Y es precisamente por esta autenticidad que requieren cuidados especiales. A diferencia de los tintes sintéticos, que se fijan de manera permanente y uniforme, los tintes naturales siguen siendo sensibles a los cambios del ambiente.
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Azul
El color azul profundo de esta pieza se extrae del Azul de Mata, una planta con flores color naranja, utilizada en Costa Rica desde la época precolombina por sus propiedades medicinales. Este tono azul, característico de las casas tradicionales de adobe costarricenses, se obtenía mediante la mezcla de Azul de Mata + cal o barro. Esta pintura no solo aportaba color, sino que también ayudaba a repeler insectos.
Estos colores no son artificiales, son el reflejo puro de la naturaleza, impregnados con la esencia misma de la tierra. Y es precisamente por esta autenticidad que requieren cuidados especiales. A diferencia de los tintes sintéticos, que se fijan de manera permanente y uniforme, los tintes naturales siguen siendo sensibles a los cambios del ambiente.
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Terracota
El color terracota de esta pieza es extraído de la corteza del árbol de nance— característico del clima tropical seco del Pacifico. El nance es un fruto pequeño y redondo, que cambia de amarillo a naranja al madurar. Es dulce con un toque ácido y se utiliza tanto en la gastronomía como en la medicina tradicional costarricense.
Estos colores no son artificiales, son el reflejo puro de la naturaleza, impregnados con la esencia misma de la tierra. Y es precisamente por esta autenticidad que requieren cuidados especiales. A diferencia de los tintes sintéticos, que se fijan de manera permanente y uniforme, los tintes naturales siguen siendo sensibles a los cambios del ambiente.
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Verde
Éste color verde bosque es uno de los tantos matices extraídos de la planta azul de Mata, una planta con flores color naranja, utilizada en Costa Rica desde la época precolombina por sus propiedades medicinales + planta de algodón, cultivada en la tierra tropical húmeda de Buenos Aires, Puntarenas.
Estos colores no son artificiales, son el reflejo puro de la naturaleza, impregnados con la esencia misma de la tierra. Y es precisamente por esta autenticidad que requieren cuidados especiales. A diferencia de los tintes sintéticos, que se fijan de manera permanente y uniforme, los tintes naturales siguen siendo sensibles a los cambios del ambiente.
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Mostaza
El color mostaza de ésta pieza, es el reflejo de las raíces de La yuquilla, una planta con raíces largas y robustas de las que se extraen tonalidades entre amarillas y marrones. Durante el día, la apertura de sus flores color lila, permiten la entrada de la luz solar, favoreciendo su polinización. Al cerrarse por la noche, las flores de la yuquilla evitan que el polen se humedezca y germine antes de la polinización.
Estos colores no son artificiales, son el reflejo puro de la naturaleza, impregnados con la esencia misma de la tierra. Y es precisamente por esta autenticidad que requieren cuidados especiales. A diferencia de los tintes sintéticos, que se fijan de manera permanente y uniforme, los tintes naturales siguen siendo sensibles a los cambios del ambiente.
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