La comunidad Boruca, asentada en el suroeste de Costa Rica, rodeados de montaña, bosque y río, es guardiana de una herencia profunda que han sabido conservar a lo largo del tiempo. En este proceso, las mujeres borucas sostienen una labor esencial a través del tejido tradicional, donde, mediante el uso de tintes naturales y técnicas ancestrales, plasman saberes, símbolos y memoria colectiva en cada pieza. Éste territorio, alejado del ruido de la ciudad, guarda un legado que nos enseña día a día que lo propio no se pierde cuando se protege con amor.

Su espíritu de resistencia se celebra cada año en la ¨Danza de los Diablitos¨, danza donde los hombres de la comunidad, portando sus máscaras talladas y pintadas a mano en madera de balsa o cedro, representan la lucha contra la colonización española. Así, los borucas celebran su camino sin disculpas, afirmando su verdad y manteniéndose profundamente enraizados en el origen de su historia. Con cada acto de memoria, fortalecen su presente y continúan dejando una huella amable, firme y viva sobre la tierra.

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La labor de amor para hacer los bolsos y carteras rinde homenaje a las tradiciones que han sobrevivido durante generaciones. Cada paso del proceso refleja una profunda conexión con la tierra, la familia y la cultura, creando piezas que no solo son extraordinarias, sino también llenas de historia y significado.

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Siembra de las plantas

La base de la tintura natural comienza con las plantas que se siembran en las casas o se encuentran alrededor de la comunidad. Estas plantas no solo tienen un valor práctico, sino también espiritual, simbolizando la relación estrecha que tienen con la naturaleza.

Recolección de las plantas

Según la temporada, las plantas se recolectan. Las partes de la planta que se utilizan pueden variar entre las hojas, las raíces, y las semillas. La recolección se hace cuando las plantas están en su punto máximo de madurez, asegurándose de que los pigmentos estén más concentrados y listos para ser extraídos.

Preparación de las plantas

La preparación de las plantas es un proceso que requiere paciencia y habilidad. Las raíces, hojas o semillas se hierven en grandes ollas a fogón, extrayendo los colores naturales de las plantas. El líquido resultante se convierte en un tinte con el cual serán teñidos los tejidos.

Preparación del tejido

El tejido que se va a teñir debe ser preparado cuidadosamente. Los tejidos generalmente son de algodón, hecho a mano, como parte de su cultura textil. Para asegurarse de que el tinte se fije correctamente, se utiliza un mordiente, que ayuda a que los colores se adhieran mejor a las fibras del tejido. Este paso no solo es técnico, sino también ritual, ya que se prepara el material con respeto con elementos naturales.

Tinción del tejido

El momento de sumergir el tejido en el baño de tinte es clave en el proceso. En la comunidad, cada mujer tiene su propio estilo y conocimiento sobre cuánto tiempo dejar el material en el tinte para lograr la tonalidad deseada. El proceso puede durar varias horas, y es común que el tejido se remueva suavemente para asegurar que el color sea absorbido de manera uniforme. El color final puede variar según el tiempo de exposición y la concentración del tinte, lo que hace que cada pieza sea única.

Secado y fijación

Después de teñir, los tejidos se cuelgan al aire libre para que se sequen. Este proceso significativo se realiza en espacios abiertos donde el viento y el sol ayudan a que el color se fije. Se tiene especial cuidado en evitar que el sol sea demasiado fuerte: podría desvanecer los colores con el paso de las horas. El fijado del tinte es un paso esencial para que los colores perduren, y en algunas ocasiones, se usa sal o extractos naturales para ayudar a mantener la intensidad.

Cuidado del tinte

Para que los colores se mantengan brillantes, el cuidado del tejido teñido es fundamental. Las prendas teñidas con tintes naturales deben ser lavadas a mano con agua fría. Al igual que el proceso de teñido, el cuidado de las prendas tiene un componente ritual y es transmitido como parte del conocimiento ancestral. Además, las piezas teñidas de forma natural suelen durar muchos años si se mantienen adecuadamente, lo que las convierte en un legado de la cultura y la sabiduría de la tribu.