Don Pedro, líder de su comunidad, comparte que el nombre de su territorio nace de la matamba, una palmera de tallo espinoso utilizada tradicionalmente para construir y amarrar ranchos. Otra historia cuenta que el nombre proviene de un cacique llamado Matambú, quien habría fundado la aldea tiempo atrás. En este pequeño pueblo, la cerámica cobra vida a través de las manos de Doña Eugenia y Doña Regina, quienes, con conocimiento, destreza y dedicación, transforman la materia en piezas que mantienen vivo el legado de su comunidad.