En su caminar por la tierra, la comunidad boruca honra desde el nacimiento la sabiduría de sus ancestros, la preservación de su cultura y de sus tradiciones —corazón de su identidad— así como un estilo de vida que encarna la conexión más auténtica entre el ser humano y la naturaleza. Ése vínculo se refleja en todo lo que hacen: curan sus enfermedades con plantas medicinales, tejen y tiñen a mano el algodón que cultivan para su arte textil, tallan las máscaras utilizadas para sus celebraciones tradicionales y cultivan sus propios alimentos.